Carlos Arroba Díaz

Carlos Arroba Díaz

Seguramente nunca hayas oído hablar de mi y en un principio esa era mi intención ya que mi primer objetivo en esta vida siempre fue vivir tranquilamente como quizá tú lo deseas en este momento. 

¿Quién soy? Soy un Sagitario y un Dragón de Fuego según el horóscopo chino, por lo tanto soy bastante impetuoso. Fui alguien que estudió electrónica para después acabar los últimos veinte años de su vida como administrador de sistemas. Estudié lo justo para poder trabajar en algo, que poco a poco hizo que creciera algo en mí la curiosidad por mejorar las cosas, el ser autodidacta fue algo normal. Sólo ponía empeño en las cosas que sentía o en las que encontraba una manera de expresar mi creatividad. 

Siempre encontraba un modo diferente de pensar para poner solución a un problema técnico, por eso se me daba bien mi trabajo, porque era resolutivo. 

Sin embargo la vida me hizo cursar un master sin poder repetir asignaturas y simplemente me adapté y me empeñé en aprobar el curso. Y ahora es cuando empiezo a vivir de verdad. 

Tuve una infancia diferente marcada por un trágico suceso. Todo se rompió cuando mi hermano de quince años falleció por una enfermedad. Yo solo tenía trece años. Este desafortunado acontecimiento marcó mi rumbo y mi vida. Mi familia jamás llegó a recuperarse del dolor por la pérdida de mi hermano, que rompió el corazón de mi madre (lleva marcapasos) y de alguna manera desmotivó a mi padre y desgarró el alma de mi hermana. 

Años más tarde, los problemas cognitivos de mi madre me llevaron a investigar medicina alternativa y tratamientos naturales y le di la vuelta a la tortilla para sanar a mi madre con todo tipo de suplementos, hasta que en el día de hoy puede llegar a hacer su vida normal ella sola. Todo ese esfuerzo me sirvió para que yo tomara conciencia del control de mi cuerpo y sanara de nuevo todo mi sobrepeso causado por somatizar mi herida del alma. 

El fallecimiento de mi padre, por una rara Leucemia, fue otro punto de inflexión en mi vida. Esta situación provocó en mi la necesidad de volcar todo ese amor que tenía retenido durante años en la escritura, en reencontrarme a mi mismo y sanar ese corazón dolido, dañado por las cicatrices de la vida. Aprendí de mi padre que no puedes esperar hasta el último momento de tu vida para expresar tu amor, por eso lo expreso desde el alma y desde ahí escribo yo. 

No soy psicólogo, no soy coach, no soy lo que tu mente quieres que sea, porque simple y llanamente soy yo. La vida te enseña muchas lecciones y es para que aprendas a valorar el amor. En eso me considero un experto, en sanar el dolor para convertirlo en amor. ¿Cómo se hace uno experto en esto? Llegando hasta las profundidades del abismo del dolor, para después resurgir como un dragón de fuego que nunca se rindió a la vida, que siempre creyó en el amor. En dar sentido a la vida para conectar con lo divino, con Dios.
Yo solo soy su herramienta, una canal para mostrar su magnificencia y un humilde ser humano, como lo eres tú y como lo soy yo.
Me rindo ante tu presencia, ante tu alma, ante tu ser divino, ante tu Dios, por haberme escogido, por haberme elegido, para poder entregarte su amor.
Este es Carlos, esto es lo que «Yo soy».

Carlos Arroba Díaz (1976) Madrid.